Ni les puede ni les debe salir gratis la puñalada. Un movimiento en contra de todos los productos catalanes se ha desatado en la red. Propugna la 'abolición' de todo lo que venga de aquella tierra liberticida. Ni mi fascinación por el espetec de Casa Tarradellas me hará romper el juramento vital: juro solemnemente no volver a consumir ni una gota de cava, ni un hongo que provenga de Cataluña, ni siquiera oler una butifarra. Además la mayoría de lo que exportan proviene del cerdo, y para eso mil veces mejor el jamón de Jabugo, un 5J de lujo. El cerdo catalán huele mal. Y perdóname tú, hermano cerdo, que diría San Francisco de Asís al cerdo animal.
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