A la Fiesta de los toros le hacen falta demostraciones continuas de poder. De poder de convocatoria. De poder estar viva en el siglo XXI. De poder competir con el resto de acontecimientos lúdico deportivos porque en sí misma lo es. Un acontecimiento. cultural además. Un acontecimiento que mueve masas. Que genera riqueza por donde pasa. Como el circo de la Formula 1. Lo que ocurre que los bólidos se venden mejor. Y sus pilotos. Y sus escuderías. Me he dado una vuelta por Valencia. Están felices con la Copa de América en su regreso con esos catamaranes que surcan el mar como cometas de agua. Y con Camps haciéndose la foto con Fernando Alonso en Cheste para promocionar la F1. Lo que nadie ha dicho, ni ha pregonado a los cuatro vientos, es que el sector de la hostelería anda como unas castañuelas con la prolongación de la feria taurina a los días 20 y 21 de marzo. Que es una entrada importantísima de gente (y moneda) que viaja a la capital del Turia única y exclusivamente por los toros, porque los monigotes los han quemado ya todos, y las mascletás se han acabado, y lo Nic del Foc ha caducado hasta el año que viene, y las falleras mayores y menores se han desnudado de sus volantes, fajas y refajas y corsés y moños de damas de Elche. Siempre en las presentaciones de las grandes ferias de toros falta la grandeza. A las Fallas de Simón Casas, que son las Fallas de Ponce, le hubiera venido al pelo una presentación en sociedad por todo lo alto, a su altura, como si se tratase del Ferrari de Alonso. Pero igual que digo Fallas, digo Feria de Abril y San Isidro. No se pueden presentar eventos que superan el taurinismo endogámico: Canorea y Ramón Valencia sentados detrás de una mesa y José Antonio Martínez Uranga haciendo lo propio en los bajos de Las Ventas como si vendiesen un espectáculo clandestino a los cuatro plumillas de la cosa táurica que somos. ¡Si cada Feria supone una movilización económica acongojante para la ciudad! ¡Venga esa carpa en el centro del ruedo con todos los estamentos de la sociedad civil madrileña y sevillana y todas las figuras del toreo contratadas y las pantallas de vídeo funcionando a todo trapo con imágenes del Toreo y los informativos haciéndose eco! ¡Y el sector hostelero arrimando el hombro también¡ ¿O no son restaurantes y hoteles los primeros beneficiados? Y los ayuntamientos y comunidades arropando, que luego la foto la queremos todos en barrera el día de gala y glamour. Siglo XXI, señores. La Fiesta tiene poder. Muéstrenlo para demostrarlo.
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